El blog Espacio Positivo de Clarín menciona que la UBA se suma a otras instituciones que van a distribuir métodos de prevención del embarazo no deseado, así como también preservativos para impedir la transmisión de enfermedades venéreas.
Buena medida, aunque me llama la atención que todavía se debata si corresponde o no repartir preservativos: lo único que me molesta de esta medida es que por ser en la Universidad, no llegará a miles de personas de bajos recursos que necesitan acceso gratuito a estos medios de prevención más que ningún otro estrato. Se debiera enseñar como usar los preservativos en todos los colegios estatales como parte de Educación para la Salud, y distribuirlos de manera gratuita en todo ambiente público posible. Por mi parte estoy acostumbrado a ver los jarros de preservativos gratis, contribuidos por organizaciones de caridad, en todos los lugares de acceso a la comunidad en San Francisco: desde bares a librerías, de centros comunitarios a kioscos de cigarrillos, de cafés a negocios de decoración – no existe una cuadra en San Francisco donde no pueda encontrarse un forro gratis.
Pero en la Argentina del 2007, usar preservativo todavía está mal visto. Como muestra bastan los comentarios de un sondeo listado en INFOBAE:
“Si me cuido, ¿qué van a pensar de mí”, “Si compro muchos preservativos van a creer que soy un sexópata” o “Van a decir que soy fácil”, son algunas de las respuestas de los entrevistados a la hora de justificar la decisión de no usar anticonceptivos.
¿El patrón dominante? La culpa, por supuesto. Resabio de un país desgraciadamente bajo la égida moral de una Iglesia Católica a la cual le importa cuidar a aquellos que todavía no nacieron, pero a la cual le parece anatema aceptar la realidad que una vez creciditos y llegados a la adolescencia, esos mismos chicos y chicas se van a poner un poco calentitos y van a querer hacer lo que todo ser humano hace desde que el mundo es mundo, y debieran hacerlo cuidándose. Y a la cual no le importa mentir con tal de cumplir sus objetivos de abstinencia: véase por ejemplo las mentiras del Arzobispo de Mozambique que dice que los preservativos que llegan a Africa están contaminados con HIV y por tanto el único camino es la abstinencia. Y sin llegar a estos extremos, quedan las mentiras de Lopez Trujillo, que dice que como el HIV es 450 veces más pequeño que un espermatozoide entonces se filtra por los poros del látex – lo cual es mentira porque el HIV necesita una célula de transporte para infectar (la cual no puede traspasar el latex) y no anda nadando solo por el mundo, lo cual implica que la autoridad máxima de la Iglesia en este tema no sabe de qué está hablando.
Todo apuntando al mismo lado. El sexo es malo fuera del matrimonio. Si tenés cualquier pensamiento sexual es pecado. Los riesgos son enormes. Y la Iglesia no se restringe en vociferarle este mensaje a los católicos, porque su visión es que toda la sociedad debiera seguir sus preceptos respecto al preservativo, ya que al fin y al cabo ellos son el único camino a la verdad absoluta. En sus propias palabras:
“El católico, más allá de su adhesión a los principios de la Iglesia en su accionar personal, tiene obligación de procurar que toda la sociedad viva disfrutando de los beneficios que tales normas le proporcionan.” (enfasis agregado)
Con todos estos mensajes, no extraña que los adolescentes argentinos insistan en mantener la apariencia de que no se van a la cama con nadie, salvo con vos, esta vez y nunca antes o después con nadie mas!
Hay que cambiar la cabeza y dejar de aceptar lo que nos dicen ciertos sectores, a los cuales les conviene que nos sintamos eternamente culpables y sigamos yendo a confesar cosas absolutamente naturales como si fueran aberraciones; esgrimiendo el poder de darnos o quitarnos la absolución arbitraria de una deidad improbable que solo ellos conocen. Si te cuidas, significa simplemente que te cuidas. No que sos un sexópata, ni una puta. Significa que aprendiste que es natural el querer tener una relación sexual con otra persona, y que lo mejor en esos casos en que lo vas a hacer con alguien con quien no tenés una relación mutuamente exclusiva es cuidarse uno y cuidarlo al otro. Y eso, mis queridos, se llama la regla dorada: ama (y cuida) al otro como a ti mismo.
Technorati Tags: preservativo, iglesia