2/5/09

No, no me mori

Ahora, si el blog se murió es otra cosa. La verdad que en el ultimo año no he tenido nada de ganas de escribir por aquí: en parte el gran culpable es Facebook - si quiero comentar algo para que lo lean mis amigos no tengo mas que hacerlo allí y estoy seguro que lo verán. Y tampoco tenia un seguimiento tan grande en este blog (unas 100 visitas diarias en promedio, la mayoría de las cuales venían de búsquedas de Google y duraban menos de 30 segundos) como para seguir utilizando tanto tiempo como lo hacia en escribir largas criticas y notas que me llevaban tiempo. Asi que por ahora tomen esto como un impasse. Es posible que en algún momento lo recomience, y mientras tanto quedan los archivos para entretenerse.

13/8/08

Revisitando “La Historia Oficial” (1985)

La Historia Oficial
Ver La Historia Oficial nuevamente a 23 años de su estreno provoca varias sensaciones. La primera es el shock de que hayan pasado casi 25 años, lo cual me recuerda que estoy por cumplir 40; la segunda que el período que refleja el filme siga vivo en las noticias argentinas semana a semana. Quizás el ejemplo más acabado de un subgénero de denuncia que tuvo amplia cantidad de representantes en su momento - la mayoria descartable y descartado - , La Historia Oficial merece verse aún después de tanto tiempo por el calibre de sus actores.

El filme en sí no es, como obra cinematográfica, perfecto ni mucho menos. En sus mejores momentos es una historia intimista que no deslumbra por sus logros cinematográficos, sino por las excelentes actuaciones. Lo de Norma Aleandro es para la historia del cine argentino, porque siempre está haciendo algo – Aleandro es una actriz tan completa que hasta cuando corrige exámenes uno la puede ver viviendo el personaje. En la famosa escena en que su amiga Ana (Chunchuna Villafañe) le confiesa la verdadera causa de su exilio, reviviendo su secuestro y tortura por 39 días, es a Aleandro a quien vuelve la mirada una y otra vez; mientras pasa de la risa nerviosa al descreimiento, la compasión y la actitud defensiva del final (un momento mal escrito que Aleandro recompone). En estas escenas, cuando Luis Puenzo cierra la cámara sobre los actores y se quita del medio está lo mejor.

Pero en los peores tramos - y hay muchos - el guión es una especie de manual Kapelusz de la dictadura, que quiere cubrir todos los aspectos de la misma a partir de situaciones didacticistas que, por poco creíbles, disminuyen a la historia principal. No existe ninguna situación anterior, por ejemplo, a la pegatina que le hacen los alumnos a Alicia de notas sobre los desaparecidos en el pizarrón que lleve a ese punto – las únicas discusiones que hemos visto son sobre Mariano Moreno. No hay nada que lleve a pensar a los estudiantes que Alicia está negándose a ver las barbaridades que sucedían para que se sienten motivados a mostrárselas – es algo que la audiencia intuye por un par de escenas anteriores, pero no hay motivación para estos estudiantes. La escena está allí por conveniencia, por acortar el despertar de Alicia a la posibilidad de que su hija sea una desaparecida, y es básicamente pereza del guión - de Aída Bortnik y el mismo Puenzo - el llegar ahí de esa manera. La confrontación en el garage entre Ana y el marido de Alicia, Roberto (Hector Alterio), es también irreal – ¿que hace Ana allí, sobre todo teniendo en cuenta que estos dos no se toleran, y que hace dos escenas Ana hizo uso del “no te metás”? Nada, salvo que le conviene a Puenzo. La cantidad de escenas que siguen estos parámetros sube con el tiempo y es una distracción. Muchos de los personajes son también arquetipos y símbolos de cartón piedra contra los que tienen que luchar los actores: el profesor de literatura izquierdista y popular (Patricio Contreras), el padre inmigrante español (Guillermo Battaglia, una luminaria que termina peleando y perdiendo con un acento innecesario) discurseando sobre la honestidad de la pobreza, los alumnos totalmente embobados con Moreno y Castelli de la clase de Alicia, las amigas de clase media alta. Como en mucho del cine argentino, todo parece tener que ser un símbolo, una clave, un mensaje: hasta la canción de María Elena Walsh es “En el país de nomeacuerdo”. Pero compaginar símbolos no es lo mismo que contar historias, y esta no es la excepción. Si comparamos con otros filmes de similar temática, como la inexpugnable Las vidas de los otros de Florian von Donnersmarck, nos damos cuenta de la distancia en calidad entre ambos filmes - Donnersmarck no precisa darnos 10 discursos sobre la perversidad de lo que esta pasando o las intenciones buenas o malas de sus personajes: se respira en el aire de su filme.

Si al fin y al cabo esto no termina importando no es por la ductilidad de Puenzo como director o guionista, sino por la grandeza de sus actores. Más allá de Aleandro, que es irremplazable, la que me queda en la memoria con una actuación noble y falta de vanidad es Chela Ruiz. Que Ruiz no haya sido una presencia más importante en el cine argentino, más allá de sus roles de madre, tía, mucama, abuela y demás es una de las grandes injusticias de nuestro medio. En una sola escena, revisando fotos del pasado, Ruiz es capaz de darnos el sentido de una vida llena de afectos (nuevamente, más allá de los clichés del guión – familia humilde, noviecitos desde los 5 años, y paremos de contar). Es en la única escena en que mis ojos no volvieron todo el tiempo a Aleandro y su presencia mágica. Alterio hace lo que puede durante la mayor parte de la cinta con un rol poco favorable, pero es en los 20 minutos finales que nos recuerda la potencia que tiene como actor: en esos minutos, a partir de que Alicia trae a la posible abuela de visita, Alterio pasa por todas las fases del dolor como si fuera un trompo arrebatado: negación, bronca (y su correspondencia en crueldad violenta), negociación, depresión y aceptación pasan por su rostro y por su cuerpo de manera visible y controlada.

Parráfo aparte para la música de Atilio Stampone – me pasé casi 40 minutos quebrándome la cabeza pensando “¿dónde escuche antes las dos primeras frases de ese leit motif?”. La respuesta: “Verano del 42” de Michel Legrand. Escuchen con cuidado, comparen y después me cuentan.

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12/8/08

El ideal olimpico ha muerto

Algunos de mis amigos me preguntan por que no sigo los Juegos Olímpicos, ni comento sobre ellos. Sera porque los Juegos Olímpicos, que ya venían traicionando muchos de los pilares sobre los que fueran originalmente concebidos, han muerto mas que nunca en China.

Primero los fuegos de artificio en la ceremonia de apertura fueron en parte un efecto de CGI. Ahora surge que la chiquita que cantaba en realidad no era la que mostraban (la reemplazaron por no ser lo suficientemente linda, parece, pero igual utilizaron su voz). La excusa de los organizadores: “Fue por defender el interés nacional. La pequeña que aparece en cámara debe ser perfecta en imagen, sentimiento interno y expresión” Por supuesto, todo termina cayendo en la imagen como en todas partes, no en la esencia.

Mientras tanto, los periodistas internacionales estuvieron restringidos en su uso de internet en un principio (con los mismos filtros que el resto de la poblacion, censurando el acceso a sitios de derechos humanos, democracia, etc - a pesar de que China le habia asegurado al Comite Olimpico acceso irrestricto), hasta que los diarios levantaron polvareda y se levantaron algunas restricciones. Y los rumores de que se viene utilizando la excusa de seguridad en los Juegos para arrestar a miles de disidentes de Falun Gong sigue vigente.

El New York Times se pregunta por otra parte si la tecnología utilizada en natación (esos trajes nuevos moldeados sin costuras que toman 30 minutos para ponerse y que quizás incrementen la flotación como efecto colateral) no constituye una especie de doping tecnológico proveyendo una ventaja anticompetitiva. Por otra parte existen grandes dudas sobre la edad de muchos de los gimnastas chinos. Ni hablemos del hecho de que la gran mayoria de estos deportistas son ahora profesionales, algunos hasta recibiendo premios monetarios de sus sponsors por cierto numero de medallas.

En fin, la competencia se ha transformado simplemente en otro caballito de batalla comercial de las distintos intereses (empresas deportivas, de comunicaciones, de la dirigencia autoritaria de China, etc.) y poco queda de aquellos ideales elevados que existieran en algún momento. Quizás nunca lo fueron tanto, es cierto. Pero nunca fue tan palpable esta caída como hasta ahora.

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31/7/08

En familia

¿En qué reside la capacidad de crecimiento del ser humano? Esta semana, vi dos filmes completamente distintos que en sus individualidades vienen a tratar de corroborar la vieja máxima: en el amor y la conexión con los otros

The Savages
En “The Savages” (traducido en Español como “La Familia Savage”, lo que desgraciadamente pierde su otro sentido ambiguo, “Los Salvajes”) los que tienen que aprender esta lección son dos hermanos, a mitad de la vida ellos, que se encuentran con una situación que algún día nos va a tocar a todos: el cuidar de una persona mayor que ya no puede cuidar de sí misma. El filme trabaja en dos niveles: en un nivel primario, muestra sin apartar la mirada las iniquidades de envejecer en estos tiempos, en una sociedad donde el núcleo familiar esta atomizado. Los geriátricos, la familia política que no puede esperar a deshacerse del viejo Lenny para vender su casa, las comunidades plásticas donde los ancianos viven su retiro activo, sin nadie por debajo de su edad: todo esto aparece en el filme de Tamara Jenkins, primero con un toque irónico (la apertura parece una versión alternativa de Weeds, con sus casas iguales y sus cielos tecnicolor), para poco a poco a poco ir perdiendo esa pátina irreal y quedarse con los sentimientos al desnudo de los tres protagonistas.

Es este segundo nivel, una vez que se pierden algunas de las irritaciones estilísticas y de tono del comienzo, el que está mas logrado. Al dejar jugar el drama, lo que surge es el poder de crecimiento redentor que provoca el salir de uno para cuidar de los otros. Las vidas de John Savage (Philip Seymour Hoffman en otra actuación impecable, todo resquemor, celos y sentimientos a flor de piel) y su hermana Wendy (Laura Linney, creciendo en su personaje a medida que transcurre la historia) están, a todas luces, en stasis al comienzo del filme. Ella acaricia al perro mientras su amante casado le hace el amor, él es un profesor de teatro que abandona a su novia extranjera luego de tres años al vencerle la visa (cuando Wendy le recuerda que esto se podría resolver casándose, el retruca “Nadie está listo para eso” - el asumir responsabilidades por sus propias vidas no está al tope de la lista con estos dos) Cuando les llegan las noticias de que su padre está cayendo en la demencia senil, su primera reacción es la de mirar a los inconvenientes en sus propios ritmos de vida. Pero el despertar que sigue es para verlo, por su madurez emocional

El logro de Jenkins está, mas allá de la historia harto repetida, en el delineado sutil de las personalidades individuales y las interacciones íntimas: el uso casual de la mentira para lograr compasión o mantener el orgullo, la corriente de celos que pasa entre estos dos hermanos, los intentos de control sobre las pequeñas cosas (un almohadón rojo, en este caso) cuando el curso de la vida se nos escapa de las manos. El daño emocional de cada protagonista de esta historia es visible en sus consecuencias, sin gastar tiempo en exposiciones inútiles - sabemos que esta relación filial se encuentra distanciada, pero no hay necesidad de explicar cuándo, o por qué, ni de negociar culpas. En este cuadro todos son culpables y a la vez ninguno lo es - simplemente han tomado decisiones que los llevaron al destino presente, hiriendo a otros por el camino.

Click
Este tema de las decisiones personales y su efecto en los que nos rodean se encuentra tambén en otro filme que vi esta semana; e inesperado por su procedencia: “Click”, una fantasía con Adam Sandler a la cabeza. Seguro, el filme de Sandler es inferior a The Savages, pero el mensaje es similar: una vida satisfactoria está en lo que pasa por fuera de uno.

Sandler es Michael Newman, un arquitecto neoyorquino que persigue una promoción a socio del estudio encabezado por un arrogante y bien dispuesto David Hasselhoff (la actitud le sienta y el casting es inspirado). En esta búsqueda, lo que va quedando de lado es el tiempo con la familia, las cenas con los padres, los campings con los hijos, el tiempo con la esposa. Una noche, cansado y frustrado, Michael sale a buscar un remoto universal (nuevamente tratando de lograr un poco de control en las pequeñas cosas cuando las grandes se nos escapan) y llega a un Bed Bath and Beyond con mucho de Beyond.Allí conoce a Morty (Christopher Walken, en veta científico loco) que le da un remoto universal que en realidad controla el Universo personal de Michael.

El tema del control total es uno recurrente de la comedia (véase Bruce Almighty, sin ir más lejos), pero en “Click” rápidamente se transforma en otra cosa: una metáfora por el paso por nuestra vida persiguiendo falsas metas. El control rápidamente va aprendiendo del uso que le da Michael, dejándolo en piloto automático por horas, días, meses y finalmente años mientras hace fast forward a través de peleas, ocasiones familiares, duchas y todo lo otro que se pone en medio de perseguir su objetivo profesional. Y en cierto punto Michael ya no está a cargo del control, sino todo lo contrario: una metáfora brillante de como ciertos hábitos y decisiones cobran una fuerza en si mismas que es difícil romper.

El problema de “Click” proviene, sin embargo, de que es dos películas en una: en primer lugar es una parábola que utiliza la condición de hombre común de Sandler para desarmar nuestras defensas y pasar su mensaje; mientras que al mismo tiempo intenta ser una comedia de Adam Sandler, con su humor adolescente y escatológico - y este segundo aspecto parece haber sido una reacción tardía (extrañamente “Click” parece haber recorrido el camino opuesto a The Savages: aquél empieza como una comedia ácida, para luego cerrarse en drama - pero Jenkins tuvo el buen sentido de no oponerse al curso de los eventos). Es como si al haber visto el primer corte de “Click” y darse cuenta de que tenían una fantasía dramática con Sandler en su centro, los productores se hubieran puesto nerviosos y hubieran agregado una serie de gags que no agregan al - ni surgen del - movimiento de la historia: un vecinito molesto, un gag repetido hasta el cansancio del perro que “asalta” (por decirlo así) a un pato de peluche, alguna reacción descontrolada que permita mostrar a Sandler gritando y un epílogo feliz que solo quita al poder de la historia. Hay adentro de “Click” una buena historia, pero desgraciadamente a alguien le falló el pulso en el corte final y terminó disminuida.

Ambos filmes apuntan a la redención al fin y al cabo, con “Click” apuntando por el final feliz, mientras que “The Savages” toma el rumbo de la realidad entendiendo que todo cambio va a venir en pequeños pasos y va a llevar tiempo. Será por eso que sus personajes quedan, crecen en nuestra memoria y es posible ver como nos reflejan de maneras grandes y pequeñas. No es poco para dos horas de cine.

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19/7/08

De mala leche

Parece que la humildad cuesta. El decreto 1176 que anula las retenciones es de una mala leche increíble. Por otra parte tira un par de falsedades dentro de la sección de su razonamiento:

“Que así, con una de las Cámaras a favor de la ratificación de la medida con mayoría absoluta y, la otra en virtud de aquel desempate, rechazando esa medida, no se ha podido resolver la cuestión, toda vez que deja el tramite inconcluso y al Congreso sin manifestación.”

Esto es patéticamente falso. Que la Cámara Alta rechace la medida no deja “al Congreso sin manifestación”, lo deja manifestando claramente la negativa. Saber perder nunca fue el punto fuerte de los Kirchner (leyendo el decreto, parece que la puntuación correcta del castellano tampoco)

Me gustó también esta parte:

“Que forzoso es decirlo, el debate mostro un ejercicio democratico al interior de las instituciones, pero en un marco de agresiones y presiones de todo tipo ejercidas sobre los legisladores y sus familias y sus lugares de residencia, de una manera que es preciso desterrar de los comportamientos sociales y publicos para que en verdad, exista cada vez mas institucionalidad y democracia.”

Estoy seguro que se refieren a las manifestaciones hechas por algunos grupos de soporte del campo frente a las residencias de los legisladores del interior, lo cual admito es poco saludable. Pero acá tendrían que incluir los múltiples actos del gobierno, el patoterismo de D’Elía sacando a gente de la plaza cuando querían manifestar, los discursos de Kirchner llamando a todos los opositores golpistas, las carpas del gobierno frente al Congreso, la compra de votos como el de Saadi y demás artilugios de este gobierno desesperado; medidas que - dicho sea de paso - se pagaron con el tesoro nacional, alimentado por los impuestos de todos. Hora de autocrítica, Cristina. A nadie le gusta un mal perdedor.

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14/7/08

“Evil Urges” - My Morning Jacket

Evil Urges
Hace dos semanas que vendo escuchando en heavy rotation el nuevo disco de My Morning Jacket, titulado “Evil Urges”. La mejor manera en que puedo describirlo es decir que es como descubrir de repente una obra maestra perdida de los años 70, de a ratos melódica y orgánica, y de a ratos totalmente bizarra (sobre todo en su primer single, “Highly suspicious”, que suena algo así como si Prince estuviera poseído por Frank Zappa - o viceversa).

Con la guitarra siempre al frente y una limpieza de sonido que me recuerda a “OK Computer” de Radiohead – algo que también se hace eco en la dulzura solitaria de algunas de las líneas melódicas de pistas como la que le da título al álbum, o el comienzo de “Touch me I’m going to scream, Pt. 2”, la que luego progresa hacia una reminiscencia de Supertramp – son 13 canciones tan bien organizadas que no dan ganas de hacer zapping en ningún momento, lo cual es un logro en sí mismo (porque en estos tiempos del iPod, ¿cuándo fue la última vez que escuchaste un disco de punta a punta?). Desde la expansiva “I’m amazed”, pasando por la bellísima “Thank you too!”, la casi acústica “Librarian”, y la hipnótica “Smokin from shootin”; las melodías nos hacen olvidar algunas letras que podrían utilizar algo más de pulido y nos empujan al sentimiento. Lo que transmite este disco es una voracidad increíble hacia todas las influencias posibles, pegada a una ambición interminable – el sonido de una banda que cree en sí misma. Imperdible.

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22/6/08

Margot y la boda (Margot at the wedding, 2007)

Margot y la boda
Hay ciertas películas que no se pueden definir o calificar en base a su argumento, sus actuaciones o sus rubros técnicos; sino que es más justo referir al estado emocional que despiertan en el espectador. Es el caso de “Margot y la boda”, y por tanto me ofrezco a dar mi resultado como guía: vi el filme con interés pero sin creerlo lo mejor, salí del cine madrileño a unos 35 grados de calor sintiéndome en un invierno interior, y a las tres cuadras se me llenaron los ojos de lágrimas.

La historia es pequeña y como en muchos filmes intimistas (vienen a la memoria incontables filmes franceses, los Bergmans más intimistas y sus ecos en Woody Allen, y “La ciénaga” de Lucrecia Martel) casi sin importancia. Margot es una escritora de cierto éxito que junto a su hijo adolescente viaja a la casa familiar para presenciar la nueva boda de su hermana, con la cual no se habla desde hace un tiempo. Lo que importa es la maraña de sentimientos e interacciones entre estos personajes, todos dañados de maneras visible o invisible, generalmente por alguna otra persona en este núcleo.

Las relaciones demostradas aquí son tan complejas como las que se ven en la vida real, sobre todo en el tira y afloja de las dos hermanas centrales, que tanto compiten por establecer su primacía como al mismo tiempo se buscan para combatir la soledad; quizás entendiendo que la otra las conoce como nadie. Kidman como Margot comete quizás las crueldades más grandes entre las dos, revelando secretos y traicionando confianzas casualmente, utilizando los secretos de familia como inspiración novelística; pero es difícil verla como una villana: su Margot parece no darse cuenta de nada más allá de sí misma, y es claro que utiliza la verdad como excusa por su falta de empatía y su ceguera emocional (debo decir que una línea en la que se defiende diciendo “bueno, dije la verdad, ¿no es eso lo más importante?” me pegó cerca; por haberla visto usada antes entre miembros de mi propia familia). Su vacío emocional la lleva a forjar un vínculo dañino con su hijo, al que acerca y aleja a discreción con cierta crueldad, lo mejor para mantenerlo vulnerable.

No es esta una película esperanzadora, y quizás la resolución (quietamente devastadora, eliminando la esperanza de una evasión del futuro de este círculo vicioso de disfunción) es lo que me ha dejado el gusto más amargo. Y la explicación de esas lágrimas atrasadas.

El elenco es impecable, sobre todo en las actuaciones de Jennifer Jason Leigh como Pauline (la hermana de la boda) y Zane Pais como el hijo de Margot. La fotografía lavada ayuda a esa sensación de páramo, donde los mejores sentimientos van a morir.

Nota: En Argentina este filme no fue lanzado en salas, pero se encuentra en DVD editado por AVH

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10/6/08

Vuelta al ruedo

Terminadas las vacaciones, con algunas lecciones aprendidas: mas que nada, que no conviene tocar demasiados destinos en dos semanas, je. Pero todo muy bien: estuvimos por el concierto de Kylie Minogue en Colonia, Alemania, luego una pasada por Milán, unos días en Girona (Catalunia, una de mis paradas favoritas) y luego un crucero de unos días por el Mediterráneo terminando en Barcelona. Subiré fotos a Flickr mas tarde, las pueden ver por la columna derecha de esta pagina.

Y algunas otras cosas recomendables - comencé a leer “Historias de la zona tórrida” de Alexander Frater, un libro de viajes por los trópicos que es fascinante y mezcla historia personal con datos y viñetas de sus viajes de 30 años por esa parte del mundo. Me quede helado viendo el nuevo vitral de Gerhard Richter en la catedral de Colonia. Y la Sagrada Familia, en Barcelona, con sus frutas en los techos, me hizo sonreír como nunca lo ha hecho catedral alguna. Comimos quizás la mejor comida que haya tenido en España en un restaurante de Girona, llamado Divinum. Me quede con ganas de volver a Berna, en la que paramos por seis horas para cambiar trenes y juramos volver (aparte comimos una fondue, como no podía ser de otra manera en Suiza).

Ahora sera cuestión de ponerse al día con el trabajo (ugh) y las noticias de Argentina (doble ugh)…

23/5/08

La fiaca y el quiebre

Como ya habrán notado, van unos diez días sin actualizar este blog. En parte, es un reflejo del cansancio de comentar sobre las mismas noticias de Argentina: no sólo las posiciones no cambian en los principales conflictos que tenemos, lo que vuelve un poco tedioso el comentar sobre ellas, sino que cada día más estoy descubriendo que los diarios argentinos me inspiran cada vez menos. Cuando los tres temas dominantes de la discusión periodística en Argentina son el campo, los eventos deportivos del día y algún que otro crimen horrible; no queda mucho por decir.

Pero por otra parte, la vida me ocupa más tiempo. El estar en casa las últimas tres semanas en vez de viajando por el mundo, me deja menos tiempo para leer – hay menos tiempo muerto – y ha sido bueno para reconectarse con la vida real. También hemos empezado a planear nuestra boda con Keith, ahora que podemos en California, y eso ha sido una gran alegría, pero también consume mucho tiempo. Y la semana que viene me voy de vacaciones por dos semanas: un viaje a través de Europa finalizando en un crucero que debiera servir para refrescar las neuronas.

Con esto quiero decir que no van a ver cambios en el blog hasta la segunda semana de Junio, salvo que por el camino vea algo que tenga que bloggear inmediatamente. Traigo la compu, más que nada por trabajo, pero estoy determinado a usarla lo menos posible (quizás en algún viaje largo en tren). Saludos a todos y que lo pasen bien durante este quiebre.

4/5/08

La mini-receta del domingo: Tarta casi-vegetariana

Tarta
Una de las cosas que siempre me ha gustado hacer es cocinar, sobre todo cosas simples y rápidas que tengan mucho sabor. Y como estoy un poco aburrido de postear sobre el campo y demás yerbas, preferí postear algo mas light. Esta es una tarta simple que se puede armar en media hora, como para un día de semana.

Ingredientes

1 cucharada de aceite de oliva
2 tiras de bacon o panceta, picadas
1 cebolla mediana, picada
4 cebollas de verdeo, picadas
1 pimiento morrón, cortado en tiritas
1 zucchini, cortado en cubos
4 esparragos, cortados en trozos
8 champiñones frescos, cortado en rodajas
½ taza de queso mozzarella rallado
5 huevos
¼ taza de crema para batir
Sal, pimienta, pimentón dulce – a gusto
1 tapa para tarta La Salteña

Pasos

  1. Calentar el horno a 375º Fahrenheit (5 en horno de gas)
  2. En una sartén grande sobre fuego moderado, calentar el aceite de oliva. Una vez caliente, agregar el bacon o panceta. Cocinar hasta que la grasa esté más o menos derretida, 3 a 4 minutos.
  3. Agregar la cebolla, las cebollas de verdeo y el morrón. Cocinar unos 7-8 minutos, hasta que el morrón se ablande y las cebollas estén translúcidas.
  4. Agregar el zucchini, los esparragos y los champiñones. Cubrir la sartén y cocinar otros 6-7 minutos a fuego bajo, revolviendo a intervalos, hasta que el zucchini y los esparragos estén tiernos pero aún mantengan un color verde brillante. Salpimentar a gusto. Dejar enfriar hasta que el relleno esté tibio (para que el huevo no se cocine al contacto). Agregar el pimentón dulce, mezclar
  5. Mientras se cocinan los vegetales, enmantecar una tartera de 9”. Sobre una superficie levemente enharinada, extender la masa de tarta con el palo de amasar, hasta que sobresalga unos 2cm por cada lado al colocarla dentro de la tartera. Doblar lo que sobre de masa sobre si misma, haciendo un repulgue.
  6. Batir los huevos con la crema, hasta que tomen un poco de volumen, salpimentando a gusto.
  7. Colocar el relleno de vegetales sobre la masa de tarta. Cubrir con el queso mozzarella rallado, y luego con el batido de huevos. Hornear hasta que la tarta esté dorada, unos 35 a 40 minutos.
  8. Dejar descansar fuera del horno unos 5 a 10 minutos, cortar y servir.

3/5/08

Cromañón y la calle Bartolome Mitre: la parálisis del dolor

Macri anunció esta semana que volverían a reabrir la calle Bartolomé Mitre a la altura de Cromañón, pero ante las protestas de los familiares de las víctimas sus funcionarios salieron a supeditar la apertura a un consenso con ellos. A tres años y medio de la tragedia y respetando el entendible dolor de los familiares, no entiendo que se debe de consensuar: no se puede cerrar cada vía en la que ocurre un siniestro por tiempo indeterminado, y a esta altura del partido no hay pericia alguna que justifique el cierre (cualquier prueba que se pudiera levantar sería inadmisible considerando el tiempo pasado y la entendible contaminación de la escena). Por otra parte ya se ha puesto la Plaza de la Memoria como el lugar para recordar a los muertos. Entonces ¿qué detiene la reapertura?

En la voz de uno de los familiares es “una forma de fastidiarlo al gobierno para que no se olvide. Macri está cumpliendo con las cosas que prometió, y espero que cumpla también lo de Cromañón: él tiene que hacer que paguen todos los culpables”. Pero esto es no entender varias cosas. Primero y principal esto es una causa judicial, donde ni Macri ni ningún otro funcionario del ejecutivo municipal debiera tener injerencia alguna. Por otra parte la molestia no la está sufriendo Macri: salvo alguna que otra llamada o protesta por el tránsito de la zona que tenga que tolerar Macri, la mayor parte de las consecuencias las pagan los vecinos. El resto de los argumentos son igualmente vacuos: “hay causas judiciales que necesitan inspecciones en el lugar” (imposible a esta altura del partido), “están muy frescos en la memoria los cuerpos de nuestros chicos” (un argumento emocionalmente respetable a nivel individual, pero indefendible desde el punto de vista de la convivencia), y demás argumentos por el estilo.

Lo que más me preocupa no es el tema de Cromañón, en realidad, sino el patrón de sociedad que queremos construir. Somos, de un tiempo a esta parte, una sociedad incapaz de progresar más allá de cualquier trauma: se trate del Proceso, Cromañón, o miles de otras grandes y pequeñas tragedias; parece que no sabemos como salir de ellas mirando al futuro.

En gran parte esto es una deficiencia de la Justicia argentina: cuando no hay cierre de heridas porque las causas se demoran ad infinitud (y en casos como los del Proceso, se da marcha atrás y se reabren), no hay un camino cierto hacia la catarsis. Quedamos siempre a la deriva, esperando que en algún momento alguien escuche lo que ha sucedido y dirima los tantos. Es cierto que el que no haya habido un juicio oral a más de tres años del suceso es absolutamente indefendible – pero el mantener cerradas las calles es dirigir mal las energías. Es hora de llevar estas protestas a la Justicia, y a las elecciones: asegurarnos que tengamos gobernantes que pongan énfasis en la reconstrucción de los tres poderes.

15/4/08

A rodar, a rodar…

Otra vez en Manila, luego de una semana en Madrid y cuatro días en casa, con lo cual no es sorprendente que no me haya hecho tiempo para actualizar el blog. A esta altura, me paso el poco tiempo que me queda en dormir (sea la hora que sea, parece que vivo con jetlag permanente) y tratar de comer sano y quizás pasar alguna vez por el gimnasio (el gimnasio del Shangri-La de Manila ayuda a corregir los excesos de su excelente desayuno). Luego de unos días aquí, será hora de seguir camino a Madrid, para luego retornar a San Francisco la semana siguiente, completando mi primera vuelta al mundo. Mucho menos glamoroso de lo que suena, aviso.

3/4/08

El gobierno, a Barracas

Muy interesante la propuesta de Macri de mover todas las dependencias del Gobierno de la Ciudad a Barracas en un centro integrado. Hace un par de años hablaba de obras fundacionales que logren despertar al Sur porteño, “un gesto de grandiosidad a contramano de la coyuntura, de confianza en el futuro hacia una zona postergada, que despierte el desarrollo en esa zona simplemente por su osadía.” Esto esta exactamente en esa veta, por lo cual me parece una idea excelente – esperemos que la obra en sí esté a tono arquitectónicamente, creando no ya sólo un polo burocrático sino algo que capture la imaginación de los porteños.

Esto no significa desatender otras obras, bacheo, etc. Mucha gente comentando en La Nación protesta por esas cosas, pero en un presupuesto debiera haber fondos para la administración diaria y fondos para proyectos a largo plazo. Esperemos que las protestas por lo primero no aniquilen la necesidad de lo segundo.

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1/4/08

La víctima

Cristina abre diciendo que nunca ha visto tantos ataques en los primeros días de un gobierno elegido por el voto popular. Por favor. Primero que nada estos no son los primeros días del gobierno K – este gobierno lleva 4 años y 100 días, y lo que se está viendo es un nivel de hartazgo con el estilo unilateral de los Kirchner. Y acto seguido los llama golpistas nuevamente - porque no estar de acuerdo con los Kirchner es un pecado mortal, se sabe.

Cristina debiera dejar de jugar a la víctima si en verdad busca la reconciliación: esta postura de mártir cuando ella tiene todas las cartas en la mano es poco honesta y de bajo vuelo. Los cortes de rutas me parecen abominables y se deben acabar ya. Pero estoy llegando al punto de que, como a muchos, me cuesta escuchar la retórica de Cristina y hasta cierto punto es ella la que extiende el conflicto. Ya me pondré al día con el discurso en versión escrita más tarde.

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26/3/08

El día después

Muchas opiniones en los diarios de hoy, luego de los hechos de ayer en relación con el paro del campo. Lo que sorprende, y bien, es que muchas de estas opiniones son balanceadas.

Tomemos por ejemplo el editorial de La Nación de hoy, un diario que históricamente está del lado de los derechos del campo. Y en su editorial el repudio a la nueva política de retenciones es claro - pero también es clara la condena al corte de rutas por parte de los productores, algo que ya señalaba ayer aquí, así como un llamado a empezar la conciliación de parte del Gobierno:

“Tiene importancia relativa si en esta oportunidad quienes han vulnerado el derecho de libre tránsito y otros derechos constitucionales, como el de trabajo y el de comercio, lo han hecho desprovistos de palos y de otros elementos intimidatorios que suelen anonadar en las calles a los porteños desprevenidos. O si aquellos manifestantes han prescindido del enmascaramiento que, por otra parte, es de acompañamiento habitual en la comisión de delitos de grave entidad o en el actuar natural de gente del hampa. Lo esencial ha de ser siempre el concepto de que ninguna protesta, por fundada que esté, puede afectar el desenvolvimiento ordinario de la sociedad.

[…]

La legitimidad de la protesta, la fuerza moral que la asiste, debe abrir paso a un clamor por el diálogo, por esa misma búsqueda de la conciliación y el consenso al que el gobierno se ha negado con la oposición y con la Iglesia, muchas veces hasta a hacer de aquella renuencia una absurda política de Estado. Ningún derecho de terceros, ninguna libertad individual ni bienes inmateriales o materiales a disposición de los miembros de una sociedad encuadrada según la Constitución Nacional en una democracia republicana, pueden ser lastimados por la protesta. Por lo que anoche se vivió en esta ciudad y en muchas otras del interior del país esta es la hora de la palabra inclusiva, conciliadora, y no la de la palabra que suscite, más allá de la intención con que se la formule, más enfrentamientos de los que hay entre argentinos.”

Eduardo Van der Kooy también reparte culpas por ambos sectores, aunque en su caso más con nombre y apellido (La Nación tiende siempre a alivianar sus argumentos a través de la tercera persona neutra), y pide un poco de humildad de parte del Gobierno:

“Sucedió ayer en el grave conflicto entre el Gobierno y el campo lo peor que podía suceder. De uno y otro lado se derramó combustible sobre el fuego que arde hace ya catorce días. Cristina Fernández desaprovechó, otra vez, una oportunidad inmejorable para intentar conducir este pleito de una manera distinta a la que caracterizó siempre a Néstor Kirchner. Desaprovechó, además, otro par de cosas: rastrear alguna salida que no tenga sólo parentezco con la obstinación; ensayar un apaciguamiento con un lenguaje más cordial -el tono lo fue- y con ciertas referencias menos provocativas.

A la dirigencia rural también le cabe en el presente agravamiento su cuota de responsabilidad. Parece haber resignado el liderazgo de la protesta para convertirse en furgón de cola de los manifestantes más rebeldes. No pudieron evitar que los piquetes, muchos cargados de tensión, y los cortes de ruta se multiplicaran. Debieron dar señales manifiestas de que el diálogo con el poder estaba interrumpido. Desbordados por la presión, decretaron el paro por tiempo indefinido apenas dos horas antes de que la Presidenta hiciera su reaparición pública.

[…]

¿Cómo seguirá el conflicto? Resulta difícil saberlo aunque las proyecciones serían escasamente optimistas si se analizan las conductas de ayer de los actores principales. No le resultará sencillo a los dirigentes rurales sostener una huelga por tiempo indefinido. No será gratuito para Cristina aferrarse únicamente a la confrontación. Quizás le valga atender la experiencia de su amiga, Michelle Bachelet. La mandataria chilena enfrentó una crisis con el transporte -a raíz de una decisión equivocada- que desgastó sus primeros meses de gestión y convocó el malhumor de los chilenos. Intenta volver del infortunio con correcciones y humildad.”

Lanata, un hombre de la izquierda que uno esperaría más alineado con los Kirchner (aunque es claro que Lanata no se alinea con nadie de un tiempo a esta parte, y viene sonando una nota de escalado cinismo), pone la sorpresa, declarando la mayor parte de responsabilidad en Cristina por apegarse a un relato armado, en vez de mirar a la realidad de los argentinos:

“La frase del jefe de Gabinete fue un excelente resumen de la posición del Gobierno para los próximos días: son “ellos” (el campo, los que “quieren”) los culpables del imparable desabastecimiento contra “los argentinos”. El campo, claro, es extranjero. Y está a dieta o, en el peor de los casos, podrá morder algunos pastos para alimentarse. Lo importante –como pudo notarse tantas veces en el discurso de la Presidenta– no es la realidad sino “el relato”, de modo que la manera de ganar la guerra gaucha será insistir con el relato del grupo de millonarios pasando por encima al pueblo con sus 4 x 4 (iba a decir como Varizat, pero mejor lo dejo para otra ocasión).

El “relato” llega, incluso, más allá: el domingo el Boletín de Adoctrinamiento Oficial (antes llamado Página/12) comenzó su nota de tapa afirmando que “La medida de fuerza de la Sociedad Rural con el apenas disimulado propósito de desabastecer de alimentos a las grandes ciudades, y el persistente aumento de precios son dos caras complementarias de la puja distributiva y plantean el mayor desafío del poder económico al sistema político y a las clases subordinadas, desde el paro de la Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias de febrero de 1976, que desembocó en el golpe del que mañana se cumplen 32 años”. Traducción rápida para el lector civil: “El campo encabeza un golpe de Estado”. El boletín de referencia omite a la Federación Agraria y todo tipo de espontáneos que son seguramente vistos por el Gobierno como idiotas útiles.”

En una cosa tiene razón Lanata – Página/12 de un tiempo a esta parte ha perdido toda capacidad de crítica con los Kirchner, y viene sonando cada vez más como una versión local del viejo Pravda ruso. La nota de Mario Wainfeld claramente se pone del lado de Cristina y su política económica, e insinúa nuevamente que los dirigentes rurales son golpistas (o, cuando menos, que “utilizan herramientas históricamente golpistas”, vaya la diferencia) pero eso no impide que se empiecen a notar algunas fisuras con el estilo K:

“Así las cosas, en la lectura de este cronista, en su sesgo general, el Gobierno tiene razón en defender las líneas maestras de su política económica que fue convalidada por un margen amplio en las elecciones de octubre pasado. Pero algo faltó.

A Cristina Fernández de Kirchner le faltó algo que es una larga carencia de su fuerza. Matizar al adversario, predisponer una salida conversada. No ceder a las presiones es un principio básico de gobernabilidad, indeclinable. No es sensato suponer que un gobierno naciente se permita burlar esa bolilla uno.

Pero el Gobierno todo (y la Presidenta) ayer descuidó condimentar su gobernabilidad con uno de los mandatos del sistema democrático: mantener instancias de negociación permanente con todos los sectores, incluidos los díscolos. Cristina Kirchner, puesta a confrontar con quienes la habían desafiado, descuidó diferenciar a su interior a los “grandes” de los “pequeños y medianos”. Y abrir una ventana pública para salir de la pura confrontación.”

Nota aparte para la contradicción interna en Página/12 – mientras por un lado Wainfeld morigera diciendo que pintar la confrontación como algo entre peronistas y anti-peronistas, o trabajadores y patrones, Alfredo Zaiat publica una pequeña nota en la misma página culpando entre otras cosas al “capital” y la “patronal” Los años 70 están vivitos y coleando en Página/12.

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