Pasaron los dos días del festival evangélico de Palau en la 9 de Julio, y Buenos Aires – más allá de alguna bronca por los problemas de tránsito el viernes a la noche – parece haber sobrevivido. Utilizar el espacio público me parece que es una cosa que se le debe permitir a todos y, si bien no me caen particularmente bien los pastores evangélicos (que parecen siempre pasar por dos carriles comunes: prometer una vida mejor y cobrar - al menos otras religiones son mas sutiles en el mangazo, aunque estén igualmente basadas en la creencia en lo improbable) y me parece que se debiera haber evitado el festival del viernes a favor de eventos sábado y domingo, lo hicieron por derecha, con permisos, y todo legal.
Las reacciones están por todos los diarios, desde la indignación de Marcelo Moreno (que como es su insana costumbre, tira sospechas veladas y contrapuntos de cosas que no tienen nada que ver, en vez de ejercer un periodismo responsable), a la más mesurada nota de Laura Rocha en La Nación. Página/12, a través de Julián Gorodischer, aprovecha mientras tanto para centrarse en el hecho de que Palau viva en USA y sea amigo de Bush, y hable con acento neutro, y que los taxistas digan que sus seguidores son “demasiado rubios, pálidos, como ‘idos’”, lo cual parece ser suficiente para que el hombre sea el demonio encarnado. Sin embargo, 100,000 personas vinieron a verlo. Palau: 1 - Página/12: 0.
Mientras tanto, Hebe de Bonafini llama a Palau “un tipo de terror”, quizás olvidándose que a muchos de nosotros nos aterrorizan ella y sus tácticas, como ocupar la Catedral para exigir fondos para sus proyectos, o el hecho de que su apoderado sea nada menos que Sergio Schoklender, quién 27 años atrás asesinara a sus padres de manera brutal. Digo, no se - quizás para Bonafini los parricidas sean mejores que los evangélicos?
Alberto Fernández, por su parte, aprovechó para tirar otra piedra contra Macri en su guerra personal, cuando desde el gobierno nacional más de una vez han complicado el tránsito porteño a través de su tolerancia a los piqueteros y con actos sindicales y demás eventos K, y cuando hace dos días el mismo Fernández salio a apoyar los cortes de ruta en Gualeguaychu. Capacidad de pensamiento paralelo, que le dicen.
Nota aparte, cuan a tono tanto rasgado de vestiduras, de todos los sectores. Muy religion-chic.
En un par de días nadie recordara a Palau, y cosas más importantes pasarán sin que nadie, en ningún diario, las note. Si usáramos una décima parte de esta máquina de hacer ruido para educar sobre el paco, sobre la caída de nuestra educación universitaria, sobre la injusticia de nuestro sistema de retenciones agropecuarias y demás problemas importantes, quizás la Argentina cambiaría. Por ahora, todo está como era entonces.
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