La crítica de libros en Argentina
El director editorial de Sudamericana, Pablo Avelluto, publicó una nota en ADN Cultura la semana pasada que me parece valiosa. En ella, protesta que las críticas de libros debieran ser más como las críticas de cine, una guía al lector sobre si un libro es bueno o no, o si debiera comprarse o no:
Las reseñas de libros, en cambio, son otra cosa. Pero, ¿son otra cosa? Los comentarios bibliográficos suelen ser, a diferencia de sus vecinos de suplemento, mucho más ambiguos, vienen con un “no-se-qué” de austeridad en el uso de adjetivos contundentes. Acaso alguien recuerda haber leído algo así como “este libro es muy malo y decepciona al lector desde la primera página. Olvídelo”, “Fulanito escribe bien, pero en la página 142 su libro no se sostiene y uno se ve obligado a apagar el velador” o “un policial imperdible de ritmo electrizante con excelentes personajes”.
Es cierto que toda crítica debiera ser un servicio al lector – pero donde me parece que Arellano le pifia es en el tipo de servicio que la crítica debiera poseer. Una buena crítica, sea de libros, discos o cine, no es una recomendación comercial de si vale la pena pagar 30 pesos por el contenido: lo que sí debe hacer es darle al lector una manera de entrar en la obra, un ángulo para comprenderla en sus propios términos. Es ahí donde ya he dicho hasta el cansancio que las críticas de cine en Argentina son, en realidad, deplorables: la mayor parte de las veces - salvo algunos escritores de El Amante, o publicaciones similares - los críticos de cine de los diarios argentinos se mantienen en el básico recuento de los rubros del film (bien o mal filmado, actuación, etc.; los cuales se van volviendo cada vez más irrelevantes porque existe un mínimo nivel que casi todos los filmes mantienen) y si el filme es entretenido o emocionante. Lo que sería más interesante es precisamente levantar la obra como un prisma al sol, considerarla en el contexto de otras obras o eventos cercanos y ver si en lo que intenta tiene éxito o no. Por supuesto que esto es totalmente subjetivo, y por ello decir que algo es bueno o malo de manera absoluta es imposible. Pero al menos logra que aquel que vaya a mirar el filme se quede discutiendo sobre si la crítica era válida o no, y elabore su propia visión a partir de ahí.
Algo parecido debiera hacer la crítica de libros, que en Argentina es un poco mejor que la de cine porque al menos se abstiene de dar un fallo absolutista de mercado (compre, no compre). Lo cual no implica que no sea fallida. Lejos de ello. Existe, y en esto coincido con Avelluto, una tendencia a cubrir sólo los libros más oscuros y supuestamente intelectuales: algo así como considerar la crítica una prueba del gusto e intelecto del autor. Vean como ejemplo cualquier ejemplar de la misma ADN Cultura y se van a dar cuenta de esta tendencia. Y en verdad esto no es representativo del lugar de los libros en la vida diaria: sería como extrapolar la realidad política simplemente a partir de examinar uno sólo de los partidos, y para colmo el que tiene el 2% de los votos. No tiene sentido. Ahí es donde el editor de estos medios debiera entrar y simplemente repartir tareas, incluyendo las críticas a libros de la categoría “best sellers”, mal que le pese a alguno. Y de las contraposiciones de algún crítico más intelectual y una obra de mercado, quizás saldría algo interesante en la crítica.
Finalmente, una preocupación: que a Avelluto (director editorial de una de las principales editoriales del mercado) le gusten más las críticas de cine, que en su conjunto están escritas de una manera pavorosa, sin estilo que las identifique, me da algo de resquemor por el futuro de nuestras publicaciones. Quizás sea el daño colateral de tantos años publicando a Danielle Steel y Robin Cook.
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Marcelo Tourne | Hora: 12:36 pm (PST) | Comentarios (1) |









