Travestis, un pasito mas allá
Mudan a los travestis del Rosedal al Lawn Tennis (aviso, entonces, a todos aquellos que alguna vez usaban esa calle para desembocar en Olleros viniendo del centro). Esto no es resolver el problema – es patearlo para el costado. Puntos a favor del Gobierno por tratar de consensuar una solución, y al menos intentar que se cumpla un horario (después de las 22 horas, antes de las 6 de la mañana) en que el parque no se utiliza para otros motivos. Pero eso no cambia que la oferta de sexo en la vía pública es un riesgo para la salud de los ciudadanos.
No tengo nada en contra de la reglamentación de la prostitución – si hay algo que la historia del mundo nos enseña es que no va a desaparecer, así que por qué no controlar como se ejerce. Pero esto es reglamentación “light”. No hay controles de salubridad obligados. No hay registro de aquellos / aquellas que ofrecen sexo. Sus practicantes no pagan impuestos (el resto de los habitantes pagan ganancias, así que ¿por qué no ellos?) pero utilizan recursos públicos. Y sigue existiendo la posibilidad de preservativos y demás desechos tirados en un parque donde los chicos juegan. Y la posibilidad de corrupción y apriete de las prostitutas y sus clientes a manos de policías corruptos sigue presente. La solución seria eliminar la oferta callejera y proveer un régimen a puertas cerradas que incorpore todos esos aspectos.
Si esto es un primer paso hacia eliminar la oferta callejera y proveer un régimen integral, bienvenido sea. Pero no se puede quedar ahí.
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