Otra de controles
Ahora es una lista de qué colegios están autorizados a aumentar sus cuotas. No es que los aumentos indiscriminados me parezcan simpáticos, pero este tipo de listas y mecanismos es tan susceptible de corrupción que me parece peligroso. Porque al fin y al cabo, algún burócrata decide qué colegio va en la lista y cual no, y con cuánto de aumento.
Aquí va una idea alternativa: ¿y si el Gobierno se dejara de por un lado subvencionar la iniciativa privada y por el otro controlar sus precios? ¿Qué tal si los dejamos solitos y ocupamos ese dinero en mejorar la educación pública, proveyendo la mejor calidad posible, y dejamos a la educación privada – que no es un derecho, sino una elección – a su suerte?







