Cromañón y la calle Bartolome Mitre: la parálisis del dolor
Macri anunció esta semana que volverían a reabrir la calle Bartolomé Mitre a la altura de Cromañón, pero ante las protestas de los familiares de las víctimas sus funcionarios salieron a supeditar la apertura a un consenso con ellos. A tres años y medio de la tragedia y respetando el entendible dolor de los familiares, no entiendo que se debe de consensuar: no se puede cerrar cada vía en la que ocurre un siniestro por tiempo indeterminado, y a esta altura del partido no hay pericia alguna que justifique el cierre (cualquier prueba que se pudiera levantar sería inadmisible considerando el tiempo pasado y la entendible contaminación de la escena). Por otra parte ya se ha puesto la Plaza de la Memoria como el lugar para recordar a los muertos. Entonces ¿qué detiene la reapertura?
En la voz de uno de los familiares es “una forma de fastidiarlo al gobierno para que no se olvide. Macri está cumpliendo con las cosas que prometió, y espero que cumpla también lo de Cromañón: él tiene que hacer que paguen todos los culpables”. Pero esto es no entender varias cosas. Primero y principal esto es una causa judicial, donde ni Macri ni ningún otro funcionario del ejecutivo municipal debiera tener injerencia alguna. Por otra parte la molestia no la está sufriendo Macri: salvo alguna que otra llamada o protesta por el tránsito de la zona que tenga que tolerar Macri, la mayor parte de las consecuencias las pagan los vecinos. El resto de los argumentos son igualmente vacuos: “hay causas judiciales que necesitan inspecciones en el lugar” (imposible a esta altura del partido), “están muy frescos en la memoria los cuerpos de nuestros chicos” (un argumento emocionalmente respetable a nivel individual, pero indefendible desde el punto de vista de la convivencia), y demás argumentos por el estilo.
Lo que más me preocupa no es el tema de Cromañón, en realidad, sino el patrón de sociedad que queremos construir. Somos, de un tiempo a esta parte, una sociedad incapaz de progresar más allá de cualquier trauma: se trate del Proceso, Cromañón, o miles de otras grandes y pequeñas tragedias; parece que no sabemos como salir de ellas mirando al futuro.
En gran parte esto es una deficiencia de la Justicia argentina: cuando no hay cierre de heridas porque las causas se demoran ad infinitud (y en casos como los del Proceso, se da marcha atrás y se reabren), no hay un camino cierto hacia la catarsis. Quedamos siempre a la deriva, esperando que en algún momento alguien escuche lo que ha sucedido y dirima los tantos. Es cierto que el que no haya habido un juicio oral a más de tres años del suceso es absolutamente indefendible – pero el mantener cerradas las calles es dirigir mal las energías. Es hora de llevar estas protestas a la Justicia, y a las elecciones: asegurarnos que tengamos gobernantes que pongan énfasis en la reconstrucción de los tres poderes.







me parece bien q ste cerrada btme.mitre xq es una manera de hacer saber q no se olviden de los chicos y q el juez mire cada una de las caras de los fallecidos para a ver si toma un poco d atencion y hace las cosas bien..y para q sepan q siempre estan presentes…JUSTICIAA!!
Comment by anabella — 8/12/08 @ 8:33 pm