El discurso
Mejor el discurso de Cristina Kirchner de hoy con respecto al del martes pasado. Muchos de los diarios lo llaman “duro” pero fue mucho menos duro que el de dos días atrás. Todavía no me satisface, porque me parece que era el turno del gobierno de ceder un poco y dar un gesto de discusión abierta, suspendiendo los cambios a las retenciones hasta que se concilie la situación. Pero mejor que el martes, seguro, y se mantuvo al margen de los peligros de un acto partidario:
Lo bueno:
- Hubo, por sobre todo, un tono más mesurado. Por más que era este un acto partidario, Cristina pidió varias veces que no se grite, que no se insulte, que se guarden los bombos y las banderas y que no se silbe cuando se hablaba de los opositores. Pidió “no ocultar ideas con los gritos” – es la primera vez que escucho a un líder peronista decir algo así, bajando la temperatura del acto y me pareció bien.
- El argumento esta vez fue más racional, con cifras y tratando de articular una historia de principio a fin explicando nuevamente que se quiere evitar la sojización del país y balancear el agro, además de redistribuir renta y evitar subidas de precios en los mercados internos – es el discurso que debiera haber dado antes de subir las retenciones (al menos eso, aunque lo ideal hubiera sido discutir los cambios con el agro antes de implementarlos y lograr algo de consenso), no 15 días después y luego de un amplio silencio. Los mató la soberbia.
- Puntos extra por comparar la subida de las retenciones con el aumento del ABL de Macri. Buen ojo político. La diferencia es que la suba del ABL fue discutida y finalmente concertada en la Legislatura porteña antes de su implementación, con lo cual se amortiguó la protesta. Precisamente lo que no hicieron con las retenciones, que aumentaron por decreto de la noche a la mañana. Aparte es claro adonde debieran ir los fondos del ABL – a alumbrado, barrido y limpieza. Esa claridad no existe con las retenciones – el campo no ve nada como retorno de su impuesto.
Lo malo:
- Empezar el discurso intimando que mucha de la oposición es por su condición de mujer: un argumento facilista y falaz. La oposición a una medida de este tono la hubiera enfrentado también Kirchner, Macri, y hasta diría que si Batman fuera Presidente de la República el resultado hubiera sido el mismo. La respuesta fue a una medida concreta y a la manera en que se implementó (la cara de Lousteau, sonriendo con los brazos en alto mientras le quitaba las ganancias al campo, tampoco ayudó).
- Faltó llegar más lejos en el pedido de diálogo – no hubo ofrecimiento alguno de parte de Cristina. Básicamente esto se está tornando en un diálogo de sordos: los rurales sólo dialogan si se retrotraen las retenciones, el Gobierno sólo dialoga si se levanta el paro. Los dirigentes rurales dieron el primer paso dando un indicio de voluntad de negociación hoy más temprano, y era el turno del Gobierno de dar su paso en el vals. Oportunidad perdida.
- No explicó el por qué del cambio a las retenciones en este preciso momento. Hablemos claro: parte del problema es que esta subida de las retenciones se implementó junto antes de la cosecha de la soja, dando la impresión (bastante certera, me parece) que lo que se deseaba era simplemente apropiarse de una ganancia que estaba por venir. Si lo que queremos es tener una discusión con respecto a que modelo de producción agropecuaria queremos (lo cual estoy completamente de acuerdo, es una discusión necesaria y largamente postergada – volverse un país de monocultivo no le conviene a nadie a largo plazo, como ya he dicho antes) esa es una discusión para tener antes de la siembra. Con las cartas ya echadas, siempre va a ser una medida oportunista
- D’Elía sentado en el palco.
- Párrafo aparte merece la frase “Hay que recordar las historias completas”, hablando del abogado de los chacareros en 1916. Considerando que el gobierno de Kirchner - y su continuación con Cristina - ha hecho una política constante de reescribir la historia de los años 70 (pintando el Proceso como una anomalía unilateral que les pasó a los argentinos, como caído del espacio, en vez de ser la progresión y conclusión trágica y absolutamente condenable de una década de violencia en la que participaron, de una u otra manera, casi todos los sectores de la sociedad argentina) me parece irrisorio el argumento. ¿Ceguera histórica o se habrá creído su propia estrategia?
- Y hablando de reescribir la historia, viene esta frase: “El peronismo nunca planteó la lucha de clases”. Lo de “alpargatas sí, libros no” ¿me lo habré imaginado? Decir “nosotros no nos vamos a dejar aplastar jamás por la bota oligárquica y traidora de los vendepatrias que han explotado a la clase trabajadora”, (Eva Peron, discurso del día del Trabajador, 1952) no es incitar a la lucha de clases? ¿Decir “cuando hablo de oligarquía me refiero a todos los que en 1946 se opusieron a Perón: conservadores, radicales, socialistas y comunistas. Todos votaron por la Argentina del viejo régimen oligárquico, entregador y vendepatria.” (nuevamente Eva, en el discurso “El peronismo será revolucionario, o no será nada”) no es incitar a la división? Parafraseando: hay que recordar las historias completas, Cristina.
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La referencia a “las paquetas vecinas de Barrio Norte” no pretende fomentar ninguna diferncia u lucha de clases ?
Comment by La Voz de Deán Funes — 27/3/08 @ 5:17 pm
Exactamente mi mismo punto - lo mismo que la mención a “los dueños de los diarios”
Comment by Marcelo Tourne — 27/3/08 @ 6:20 pm
Creo que la posicion de la presidenta es la corecta,si bien se podrian ajustar en la discusion de aspectos de la medida,Lo que es inadmisible es que un sector de simples ciudadanos se erija en gendarmes de que comemos y por donde transitamos los argentinos.No tenemos acaso autoridades constitucionales para esa funciones ‘Espoco violento que una mujer tuvo que tener sus bebes mellisos en una ambulancia pues le cortaron el paso a su bus,o que gente mayor tenga que confesar sus males o enfermedades a ver si estos señores le aurrrrrrrrrrrrtorizan a pasar,Me parace realmente vergonzoso y denigrante,y no hablo de politica sino de dignidad humana.
Comment by pmezzadri — 27/3/08 @ 8:53 pm
Es cierto que los manifestantes rurales no tienen derecho de cortar las rutas, y lo he dicho repetidamente - incluso sin llegar a extremos como el que mencionas (o el pobre hombre cuya ambulancia no pudo pasar luego de sufrir un infarto y murio luego). Ni tampoco tienen derecho de forzar a otros a no vender sus productos, lo cual es similar a los gremios de colectiveros que amenazan a sus miembros cuando no cumplen con una huelga. Pero si estan en todo su derecho en no vender sus productos hasta que se retrotraiga la medida - es propiedad privada y tienen la facultad de hacer con ella lo que les quepa en gana - aunque eso tenga consecuencias sobre “lo que comemos”. Cristina en ese caso tiene derecho a abrir las importaciones y conseguir que entren productos de otra parte. Lo que no puede hacer es disponer de la propiedad privada (y la renta de los privados es eso, propiedad privada) como si fuera un recurso del Estado y pretender que todos estén de acuerdo y como si nada.
Por eso no puedo decir que la posición de Cristina es “la correcta” - tiene razón en pedir el cumplimiento de la ley y que no se corten las rutas y que se permita que cada uno circule y venda sus productos libremente. Pero si lo que quiere es que todo el paro cese (y que los productores vuelvan a vender sus productos en el mercado, sea externo o interno) entonces tiene que encontrarlos a mitad de camino y reconocer el error de su política y suspenderla hasta que la discusión se haya llevado a cabo. Y como presidenta de todos los argentinos (incluso de aquellos que están parando) se esperaría que tenga un gesto de acercamiento.
Saludos
Marcelo
Comment by Marcelo Tourne — 27/3/08 @ 10:57 pm