Sigue la pelea por los contratados en la Ciudad. Por mi parte, me parece bien que se revisen los niveles de empleados en la Comuna, o que al menos se redistribuya donde se invierte. Lo cual no implica que Macri no esté haciéndose la vida más difícil a si mismo con su manera de encarar las cosas.
Primero que nada, estos contratos vencían el 31 de Diciembre. En cualquier contrato es la prerrogativa de ambas partes el no extenderlo más allá de su fecha de conclusión. Estos empleados, por más que me apene que tengan que buscar otro trabajo, sabían que esa fecha era posiblemente el final del camino. Entonces: ¿por qué tanto alboroto?
Macri no ha violado ningún acuerdo con esta medida, aunque si peca de insensibilidad anunciando esto en el fin de año. Quizás hubiera sido mejor extender todos los contratos por tres meses, como se hizo con los otros 18,000 y explicar que todos ellos son pasibles de reestructuración luego de su estudio – un pequeño costo monetario a pagar para evitar este dolor de cabeza. Al hacerlo de la manera opuesta, se ha abierto a críticas como la del diputado Hourest, quién dijo “El gobierno dispuso el cese de contratos sin definir previamente la planta óptima de trabajadores que necesita”. Y razón no le falta. Que Martín Borrelli salga diciendo que en Marzo van a iniciar estudios de eficiencia no hace más que darle municiones a la oposicion: si la situación es tan compleja como Macri dice y lo lleva a cesantear empleados enseguida: ¿por qué no dictaminar que estos estudios empiecen cuanto antes, y actuar cuando se entienda la situación? ¿Por qué echar primero, y evaluar de tres meses a esta parte?
Por otra parte, que Buenos Aires necesita una reestructuración de los empleados públicos no cabe duda. Una de las cosas que me llamaba la atención en Madrid este mes pasado es la cantidad de limpiadores de calles, de cuidadores de plazas, de policías los domingos en el Rastro, y muchos otros empleados públicos que están por la calle en vez de cómodamente sentados en un Ministerio sellando papeles. Buenos Aires necesita ir en esa misma dirección. Que Macri se haya abierto a estos cambios, así como la intervención de la Obra Social de los empleados porteños, me parecen buenos signos de que no va simplemente a seguir con las cosas como están. Pero tampoco va a lograr lo que quiere embistiendo sin cesar – cesar contratos en Año Nuevo o decir cosas como que quiere evaluar si los empleados públicos “realmente están trabajando” (algo así como decir que uno es culpable hasta que demuestre lo contrario) quizás le reditúe en ciertos foros políticos extremos, pero es poco constructivo. Quizás pueda manejar Boca así. Pero tiene que recordar que, a diferencia de Boca, él no es el dueño de la ciudad. Y ese pequeño detalle debiera marcar un estilo más abierto a la discusión, y ser más estricto en los estudios antes de actuar.
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