Tomando el te
Slate editó el miércoles pasado un articulo de Jacob Weinsberg titulado “El té verde ¿puede salvar tu alma?” que es una disección hilarante de la última moda comercial en suplementos alimentarios: poner té verde – green tea – en todo lo que se pueda: desde bebidas a fragancias, jabones, chocolates, y ositos gummi, y hasta adhesivos corporales para bajar de peso, no hay nada que no diga Green Tea últimamente.
Me encantó sobre todo este párrafo:
La bagatela implícita en comprar estos productos es que el té verde no solo te dejará espiritualmente satisfecho, sino que te hará moralmente superior. Esto es en parte porque el té verde tuvo el buen sentido de tomar la palabra “verde” como parte su nombre. No queda muy en claro como tomar té ayuda a disminuir el calentamiento global, pero es evidente que estos serenos, calmos bebedores de té verde – en contraste con aquellos agresivos y sobrecargados cafeinómanos – deben emitir minúsculas cantidades de carbono. Con “un sorbo” de té verde Tazo (N.d.E.: la marca de Starbucks), cuyo logo consiste de lo que parecieran ser antiguas runas, “uno reencarna el espíritu original de iluminación espiritual que inspirara la ceremonia japonesa del té”. Y luego del segundo sorbo, sería extraño que le quedaran deseos de invadir un país del Medio Oriente.
Alucinante el sarcasmo. Aunque veremos cuanto dura la luna de miel del té verde: acabo de leer que el cacao disminuye la presión arterial mucho más que el té. El Rey ha muerto – ¡que viva el Rey!
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