Otra de plagios
Este fin de semana, saltando por los blogs, me enteré finalmente del tema del Premio Planeta / La Nación de novela, el que fue declarado desierto luego de que el ganador fuera hallado culpable de plagio: la novela “Bolivia Construcciones”, del periodista Sergio Di Nucci, básicamente replicaba 40 páginas de una novela anterior – “Nada”, de Carmen Laforet – escrita en España en los años 40, cambiando simplemente los nombres de los protagonistas y algún verbo por demás castizo.
Esto llevó a una carta de profesores de Filosofía y Letras apoyando al autor y una discusión bastante sesuda en varios blogs, incluidos los del director del suplemento cultural del Diario Perfil y el ex director del suplemento Radar de Página/12. En éste ultimo, me encontré con esta perlita, proferida por Jorge Panesi, Director de la carrera de Letras de la UBA:
“La acusación de plagio implica cuestionar toda la literatura moderna. Además, la literatura es el territorio del robo, todos roban, todo aquel que escribe roba, la literatura implica la suspensión de la moral.
[…]
El plagio en la literatura no existe, en cambio, existe el robo. Así, hay quienes adoran a los ladrones y consideran al robo como una de las bellas artes. Por eso, hay robos mal hechos y robos bien hechos. En este sentido, considero que Bolivia Construcciones es un robo bien realizado.”
Yo entiendo que algunos puedan tratar de defender lo que es un plagio en nombre de la libertad de creación o recreación de otros textos – mucha de la discusión se ha centrado en la cultura del “sampling” o en el concepto de “intertexto”, ese ida y vuelta entre varias obras literarias de distintas épocas. Pero hay una diferencia grande entre referirse a una historia conocida para transferirla a otro contexto original, o tomar un concepto y ponerlo de cabeza para responderle al autor (el ejemplo que me viene a la mente es el de “Las Horas”, donde Michael Cunningham toma ideas, paralelos, el título original y hasta a la misma Virginia Woolf en su diálogo literario con “La Señora Dalloway”); y el simple acto de introducir 40 páginas copiadas (dicho sea de paso, de un trabajo poco conocido y sin siquiera mencionar al autor original) sobre un total de 180, cambiando simplemente los nombres y algún que otro verbo y pretender que se trata de un homenaje. Esto lo mismo que decir que aquel que se apropia de una casa vacía y la declara suya en realidad está homenajeando al dueño de la propiedad. En este contexto, Di Nucci no es un escritor: es un “okupa” literario, un simple delincuente.
Y por último, la cita de Panesi me preocupa terriblemente: ¿si así piensa el Director de la carrera de Letras, que queda para aquellos que se están formando en la UBA?
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en http://plagiodesergiodinucci.blogspot.com/ podéis escribir vuestros inteligentes comentarios sobre el plagio de Sergio Di Nucci a Carmen Laforet ,descubierto por Agustín Viola http://agustinviola.blogspot.com/
Comment by Blog oficial para opinar sobre el plagio — 27/2/07 @ 4:34 pm
panesi es una eminencia y punto
Comment by romi — 11/10/09 @ 11:15 pm