Grande, Nini

En este caso, lo que me mandaron fue la colección completa de mi revista favorita, The New Yorker – todos los ejemplares desde el año 1925 al 2005, en 8 DVDs de lujo. Y como buen argentino, lo primero que se me dio fue ir a ver el pasado de nuestro país a través de sus ojos, especialmente a ver que decían del peronismo en los años 40 (o, en otros términos, la dictadura peronista - asi queda claro donde estoy parado). Y ahí, en el ejemplar del 26 de Junio de 1948, entre la crónica de los abusos de Perón contra la libertad de expresión, me encontré con esta anécdota que había casi olvidado:
La gente de radio ha aprendido a no exponer sus opiniones politicas indiscriminadamente, aún fuera del aire. Nini Marshall, una actriz de radio muy querida en Argentina por su personaje Catita - una muchacha trabajadora que habla con el acento de su clase – participó en la campaña contra Perón en las elecciones presidenciales de 1946. Cuando Perón ganó las elecciones, el personaje de Catita fue prohibido en las radios por “degradar el gusto del público”: su lenguaje (y el lenguaje diario de miles en Buenos Aires) era “lunfardo” dijo el gobierno, y por tanto un mal ejemplo para el pueblo. En este caso, los Perón quieren tanto pero tanto a su pueblo que les prohibieron escucharse a sí mismos. Con un gesto de magnificencia latina, Catita dijo su último adiós en las radios argentinas en un castellano tan clásicamente puro que pocos funcionarios en el gobierno de Perón entendieron que estaba diciendo. Niní Marshall emite hoy desde Montevideo, a una mera vuelta del dial de Buenos Aires.
Grande, Niní. Y es bueno recordar, entre tanta oda a Peron del gobierno de turno, de que iba la vida en esos tiempos.
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