5/11/06

Legislando sin seso (y con edulcorante)

La Legislatura porteña, en su reciente empuje por preservar la salud de los ciudadanos - lo que empezara con la veda del cigarrillo en espacios cerrados – ahora llega al ridículo: exigir que todos los restaurantes de la Capital tengan un menú “light”.

Y así, de un solo plumazo, se encargan de embarrar una buena medida con una malísima. Con el consiguiente resultado de que la población, revelada contra esta segunda imposición - que es absolutamente arbitraria – de rebote empezará a dudar de la validez de la primera.

¿Por qué digo que esta es una imposición arbitraria, cuando la veda de fumar en lugares públicos no lo era? El razonamiento es muy simple. La veda del cigarrillo es importante porque lo que se está legislando, como ya dijera antes, es la convivencia y el daño a otros: el consumo de cigarrillo de unos deteriora la salud de los otros, sobre todo aquellos que trabajan en ese lugar y que tienen derecho a trabajar sin arruinarse la salud y no tienen opción de mudarse al sector no fumadores (si la razón de los legisladores, por otra parte, fuera preservar la salud del fumador la ley no tendría sentido: eso requeriría una veda total de la comercialización y el consumo de cigarrillos).

La misma vara debe aplicarse a otras vedas o imposiciones similares. De esta manera – ¿en que afecta a los trabajadores de los restaurantes o a aquellos que quieren comer sano el que el restaurante en sí no ofrezca platos “light”? Si los consumidores están buscando opciones mas sanas, los chefs las incorporarán en los menús de por sí: un efecto natural de la oferta y demanda. Si un cliente busca un menú mas sano, siempre puede encontrar otro restaurante (y para aquellos que me van a salir con que lo mismo se dice del cigarrillo, su argumento es falso: cuando uno camina por el pasillo de un shopping y el humo de los otros se cuela por cada pasillo, no hay opción que valga - y además recuerden que gran parte de la norma se trata de preservar la salud de los trabajadores de estos lugares.)

El argumento se deshace respondiendo dos o tres simples preguntas.¿Afecta el consumo de un plato de altas calorías por parte de un cliente a otro cliente del mismo establecimiento? No. ¿Afecta a los trabajadores? No. ¿Existe oferta y demanda en Buenos Aires de platos sanos en muchos restaurantes? Sí. No existe ninguna razón para imponer este escrutinio desorbitado sobre el menú de un restaurante. Es como si mañana saliéramos a decir que como el tofu es saludable todos los restaurantes de Buenos Aires deben tener un plato de tofu. O que vamos a prohibir la Coca Cola porque cada lata tiene 36 gramos de azúcar y puede contribuir a la diabetes (para aquellos que no se han dado cuenta, 36 gramos de azúcar en una lata es como agarrar un jarro de café y ponerle 13 paquetitos de azúcar de los de bar. Para pensarlo la próxima vez que estén por abrir una Coca). A partir de cierto punto, la libertad y la responsabilidad individual priman por sobre lo que puede dictar el Estado.

Como decía: que manera de destruir el progreso de este último mes. A la hora de armar leyes estúpidas, la Legislatura de la Ciudad parece llevarse el primer premio.

3/11/06

Perdiendo a Nemo

Tendencia a desaparecer
Grafico: Daily Telegraph
Un estudio de la revista Science, revela la preocupante realidad de los oceános: que dentro de 40 años, todas las especies utilizadas por el ser humano desapareceran. El estudio es preocupante por lo exhaustivo: no se trata de una versión alarmista basada en un par de datos, sino de un estudio de 4 años sobre las tendencias de 7800 especies. Para tomar muy en serio.