En la nube
La Nación imprime hoy una serie de artículos sobre la nueva Ley Federal de Educación de distintas figuras. La contribución de Elisa Carrió a este comentario es notable, porque demuestra claramente que nuestros políticos están más enamorados de sus palabras y conceptos que de la vida real. Pequeño ejemplo:
“En efecto, sólo considerando lo dado en relación con la naturaleza, pero también a los cuerpos de hombres y mujeres como donación, y lo producido en nuestra vida activa, tanto material como inmaterial, como un objeto a ser administrado responsablemente y sujeto a donación, es posible salir de la lógica patrimonialista del sujeto que, así como tuvo consecuencias destructivas para el medio ambiente y para el cuerpo y autonomía de otros, lo puede tener para toda la humanidad.”
El artículo entero se lee como una colección del pensamiento utópico de los años 60, y no tiene nada que ver con una ley de Educación, con preparar a la gente para que tenga una salida laboral, con insertar a la Argentina en el mundo a través de una fuerza económica dirigida, con evitar que aquellos que podemos irnos decidamos quedarnos, con cambiar la cultura del poco esfuerzo y la corrupción por una de avanzar a través del trabajo propio. El problema que tenemos no es sólo Kirchner o el peronismo. Es toda una clase dirigente que, una vez que se mete en el poder político, se olvida de gobernar basada en hechos de la vida diaria. Lean el resto de la nota y se van a dar cuenta de qué hablo.






