Inseguridad (II)
Creo que todas y cada una de las personas que conozco que viven en Buenos Aires coincide en que la cantidad de crímenes cometidos en la ciudad ha ido en aumento. Aún más, la violencia de estos actos también ha ido aumentando – cada vez es más común la tentativa de robo seguida de homicidio, como lo demuestra el asesinato de un policía en Chacarita, o la balacera a la administradora del restaurante del Club de Golf en pleno Bosques de Palermo. Ya no estamos hablando de arrebatos o crímenes de oportunidad como solía ser antes: estos son crímenes premeditados, con conocimiento de los movimientos de la víctima y sus bienes.
¿Que decide hacer el gobierno, enfrentado con esta crisis? Según La Nación:
“El ministro del Interior, Aníbal Fernández, aseguró hoy que el nivel de delitos en la Argentina “no ha parado de bajar desde el 2002″, pero dijo que prefería no dar encuestas que lo certifiquen porque “chocan contra el dolor de aquellos que han perdido un familiar” en un hecho delictivo y que rechazarían esas cifras.”
Parece que ahora tenemos avestruces en la Casa Rosada. Esconder la cabeza (y más aún, tratar de escudarse en el dolor de las víctimas para no compartir estadísticas que , seguramente, demuestran la falsedad de la afirmación oficial) no sólo es estúpido. Es criminal. Es mirar al costado y permitir que estos hechos sigan sucediendo, sin tomar medidas de fondo.






