Identificación forzada
Las Abuelas de Plaza De Mayo encuentran a otra hija de desaparecidos. Hasta ahí, todos podrían estar de acuerdo que el esfuerzo es loable. Pero donde cambia la cosa es en lo siguiente:
“La joven fue identificada por medio de un examen genético “alternativo”, al cabo de un proceso judicial que llevó más de 20 años, destacaron las Abuelas en un comunicado. Sucede que la joven se negó a una extracción de sangre, por lo que el examen se hizo con muestras de sus objetos personales, algo inédito hasta ahora.”
La joven en cuestión tiene 28 años. Está en todo su derecho de negarse a someterse a un examen de sangre o a una reunión forzada con una familia que no conoce. Es una persona adulta. Entonces me parece una violación de la intimidad personal el modo utilizado:
“El juez determinó un allanamiento en la casa de la chica, de allí tomaron muestras de saliva del cepillo de dientes, de piel a través de la ropa y de cabellos de un peine”, relató a LANACION.com Estela de Carlotto, la presidenta de la agrupación que busca a los hijos de personas desaparecidas.
¿Como puede ser que la Justicia se preste a esto? Pareciera que las Abuelas de Plaza de Mayo tienen más derechos que la nieta a la que quieren identificar. No se está hablando de una propiedad o un objeto acá, estamos hablando de una ciudadana argentina que básicamente ve vulnerada su vivienda y sus objetos personales para que las Abuelas puedan determinar de dónde vino. ¿Es así como quieren lograr una reunión – por la fuerza?






