La mujer y el empleo
La Nación tiene una nota interesante sobre el crecimiento del empleo de la mujer (bajo el poco feliz título “Mujeres en Acción”, que hace que la nota suene como una secuela de los Superagentes).
Baste decir que a pesar del progreso queda mucho por hacer. Como, por ejemplo, lo prueba éste párrafo:
Ana Paula Pace, gerente nacional de Selección de la consultora Manpower, comenta que, en el caso de las búsquedas encaradas por esa firma, se nota un crecimiento muy reciente -de sólo dos o tres meses atrás- en la demanda de empleo para el área de finanzas. Según la directiva, hay cada vez menos resistencia en las empresas al empleo de la mujer, pero de todas formas siguen existiendo casos en que se aclara que ser varón es condición “excluyente” para candidatearse. Pace explica que los temores se centran en la posibilidad de que la mujer quede embarazada al poco tiempo y, lógicamente, haga uso de su licencia.
La ley debiera proteger a las mujeres en esta área: la condición excluyente de ser varón en un puesto de trabajo debiera ser ilegal (como, si nos ponemos en otros detalles, lo debiera ser el preguntar por la edad de un trabajador, exigir fotos en el currículum o exigir un examen médico – salvo excepciones notables - o psicológico de los que se presentan a una posición: ninguna de estas cosas tiene que ver con la aptitud profesional). Por otra parte, el gobierno nacional debiera monitorear que las empresas contraten una proporción equitativa de hombres y mujeres para resolver cualquier sesgo escondido de discriminación.
Lo otro que es triste es que mirando al nivel universitario, las mujeres ganen 57 pesos por cada 100 que ganan los hombres. Mucho camino por andar.






