Parece que el otro día un crucero alquilado para el público gay pasó por Buenos Aires. Por supuesto, los diarios argentinos se hicieron eco de la noticia, por ese tema de que todo lo diferente es visto en Buenos Aires como si fuera un acto de circo (el mismo crucero pasando por cualquier puerto del primer mundo no hubiera despertado ningún interés ni cobertura). Veamos como fue la cobertura.
Bajo el título “El crucero gay, todo un espectáculo en el Puerto”, Clarín se manda la siguiente apertura:
“Se asomaban desde los balcones de los camarotes y saludaban. Brindaban y hasta se besaban para las cámaras.”
Um, chicos, eso es lo que pasa cuando cualquier otro crucero zarpa. Si eso es considerado un espectáculo, entonces me da lástima el estado actual del teatro argentino.
La Nación menciona el crucero dos veces, cuando arriba y cuando parte (casi puedo escuchar los suspiros de alivio en la redacción de La Nación - “Uf, menos mal: ¡imaginate si se hubieran quedado!”) Dentro de todo, mantienen la compostura (cosa rara en este diario en temas de sexualidad alternativa), aunque no puedo menos que sonreír con el inventario de preferencias sexuales de los pasajeros:
“Estaban completas las 684 plazas del lujoso crucero de siete pisos y cinco estrellas: 679 homosexuales, una pareja de lesbianas, una de bisexuales y una joven heterosexual.”
A ver para cuando hacemos un recuento similar en las oficinas de la calle Bouchard: quiero saber cuantos se ratonean con Pampita, cuántos se ponen bombachitas de mujer, etc. Poco serio, ¿no? Exactamente.
Pasemos a La Prensa. Nada mal, por ahora van siendo los más mesurados: otra prueba de la capacidad de los seres humanos para sorprendernos. Puntos para Mariana Badeni por un artículo objetivo (buque llegó, este es el itinerario, esto es lo que piensan los turistas sobre Buenos Aires, etc.). Nota irrelevante: esta debe se la primera vez desde las “Locuras de Isidoro” que veo la palabra “paquebote” usada en un artículo. Anoten puntos para el Coronel Cañones (y no me hagan empezar sobre como Isidoro y Cachorra eran los “Will & Grace” del subdesarrollo).
Página/12 busca la línea progre como siempre, aunque debiera aclarar que el buque Oceanía Insignia no es un buque gay, sino que este crucero en particular fue contratado por Atlantis (la compañía organizadoras de cruceros gay más grande del mundo) por esta semana – el buque hace varios cruceros que pasan por Buenos Aires (sin ir más lejos, volverá de Río de Janeiro la semana que viene y luego partirá hacia Valparaíso). Más allá de eso ninguna sorpresa. Suspiro de alivio (por aquello de la capacidad de las personas para sorprendernos – se da para los dos lados, ¿vió?)
Hora de pasar por InfoBAE. Ay. Debo admitir, abrir InfoBAE me da el mismo tipo de placer que revolver un basural a las dos de la mañana sin guantes ni ropa protectora (el olor también es parecido). Uno. Dos. Tres. Respiramos profundo…. Veamos.
OK, primero que nada, algún editor de InfoBAE que lea este blog ¿por qué pusieron el artículo bajo la sección “Bizarro”? Más allá de eso, tratan valientemente de no caer en el amarillismo, aunque de vez en cuando se les escapa una punta, como cuando dicen:
Tras el embarque, el viaje dará comienzo con la proa puesta hacia las exclusivas playas de Punta del Este y culminará en la fiesta pagana más importante del mundo: el carnaval de Río de Janeiro.
¿Por qué digo que se les escapa una punta? Miremos el uso de la frase “la fiesta pagana” – jamás la usan para describir el carnaval en un contexto habitual, pero aquí se quiere dar un tinte orgiástico a la cosa por ser un grupo gay, entonces la usan. Lo mismo cuando dicen: “Una vez en Río de Janeiro, serán cuatro días y tres noches de desenfreno carnavalesco al ritmo de las comparsas más famosas del mundo.” Desenfreno pagano, esto es lo que hacen los gays. Debiera presentarles a varias parejas de amigos que sólo saben hablar de sus hijos, como cualquier otro treintañero casado. En fin.
Punto a favor: en el segundo artículo sobre la cobertura televisiva (este en la sección Espectáculos, como corresponde) critican a ciertos programas por tomarse el crucero en broma. Una de cal y una de arena