Puerta y la sombra del doping
Esperemos que las versiones de que Puerta falló el anti-doping en Roland Garros no sean ciertas. Si lo son, no sólo se termina su carrera sino también le habría hecho un daño terrible al deporte argentino: en medio de los cinco casos que ya ha habido en tenis en los últimos 4 años, la “mano de Dios”, el famoso “bidoncito”, etc. no nos sacamos más la sospecha de que todos nuestros deportistas son tramposos. De terror.
El hecho de que haya abierto el paraguas diciendo que tomó algo para la gripe no es un buen augurio – así que vayamos preparándonos para lo peor. Por supuesto que van a salir todos los que digan que esto es una persecución, así como en TN ya tenian un “experto en antidoping” diciendo que la substancia en cuestión no otorga ventajas. ¿Acaso importa? Las reglas son claras: hay una lista de substancias que no se pueden consumir, son de público conocimiento y todos los deportistas y sus entrenadores las conocen. Si la lista dijera que los Chiclets de menta son doping, entonces dejá de mascar. Es tan simple como eso.
O quizás no es tan simple para los argentinos. Porque es un defecto nuestro el jamás encontrar una regla a la que no le querramos pegar la vuelta para que nos beneficie. Y entonces protestamos, sacamos notas en los diarios, llenamos foros cuando nos sale mal, tratando de explicar que paso. Pero esto en realidad pasa por la responsabilidad personal. Y si Puerta termina siendo culpable, habrá un solo responsable: Mariano Puerta.






