Interesante nota en Clarín sobre la sobrepoblación de médicos en Argentina, y su aún peor distribución. Resumo rapidito: la OMS recomienda un médico por cada 660 habitantes, la Argentina tiene uno por cada 330 - Estados Unidos, por ejemplo, tiene en promedio uno cada 358 habitantes, el Reino Unido 1 por cada 610 habitantes. Peor aún, en Buenos Aires hay un médico por cada 86 habitantes, creando un desbalance que se siente en otras provincias como ser Misiones, Formosa y Tierra del Fuego.
¿Por qué es importante este hecho? Porque, por sobre todo, la mayoría de estos médicos se gradúa de Universidades públicas, gratuitas, con costos para el Estado a través de los 5 o 6 años de la carrera. Es decir que estamos utilizando fondos públicos que no tenemos en crear profesionales que no necesitamos. Para colmo de males hemos quitado muchas de las exigencias para el ingreso y el desarrollo de la carrera, por lo cual es probable que la calidad de muchos de estos médicos sea deficiente. Y muchos de los mejores terminan en el exterior, con lo cual la inversión se pierde totalmente.
Las acciones a tomar son, por supuesto, claras pero difíciles de implementar por un Gobierno que no cree en proveer dirección. Primero que nada, debiéramos planificar cuántos médicos necesitamos y ajustar ingresos y egresos de manera de llegar a estos números. Esto implica cupos y curvas de graduación, donde solo los mejor preparados ingresan y egresan con un título. Esto permitiría manejar el número de estudiantes y médicos en la sociedad, y mejorar las condiciones de aprendizaje, lo cual sería un paso gigantesco hacia adelante.
El otro problema, el de la distribución por todo el territorio, requiere de otras soluciones. Un sistema de incentivos sería necesario, aunque probablemente no suficiente. Entonces, mi idea sería que aquellos que se han beneficiado de una universidad pública y gratuita tienen la obligación moral de devolver parte de esta educación a la sociedad en su conjunto, ya que es ésta la que ha pagado por la misma. Entonces, un contrato para aquellos que se gradúan de la universidad gratuita estipulando que deberán proveer servicios en áreas de pocos médicos por un par de años me parece una alternativa razonable.
Y más allá de las propuestas específicas, lo que se necesita es un gobierno que tenga la voluntad de cambiar el modelo de nuestra educación. Van demasiados años de entender la educación universitaria como un derecho que no conlleva responsabilidades, un regalo del Estado sin pedir nada a cambio. Esto es una locura. La educación no es solo una herramienta para la satisfacción personal: es una herramienta para la construcción de una sociedad. Y no utilizarla como tal es simplemente tirar manteca al techo.