Educacion
El ministro Filmus dice que se dará un “vuelco en educación”. Más allá de la metáfora poco feliz (¿un “vuelco”? ¿Con cuantas víctimas fatales?), me parece que tirar plata al problema y esperar que se resuelva es de poca visión. Al fin y al cabo, el presupuesto de Educación se ha duplicado desde el 2002 y los problemas como la huelga en Salta subsisten.
SI a esto se le suma los contenidos que cambian a cada rato, la falta de exigencias desde el ingreso hasta la graduación y demás males, nos damos cuenta de que es hora de hacer un cambio en serio. Fijemos un presupuesto por alumno, asi cada escuela recibe partes proporcionales y no hay hijos y entenados. Pongamos exámenes de ingreso y egreso en los distintos niveles. Dejémonos de hablar de los cuatro meses de vacaciones como si fueran un derecho sagrado. Empecemos a exigir que aquellos que pueden pagar lo hagan. Armemos un circuito de actividades extracurriculares que traiga al resto de la comunidad a las escuelas. Pongámonos en serio a pensar cuales con las alternativas a la Universidad – quizás una educación industrial, quizás programas de educación continua. Pongamos prioridades y cupos basados en lo que necesita el país en la educación pública.
Ya sé que la mitad de estas cosas es tabú en Argentina, pero es hora de ponerse los pantalones y gobernar para el futuro en vez de para la próxima elección.






